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Iglesia Bautista Victoria |
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Capitulo 3 Introducción Hemos podido ver y aprender dos características del creyente maduro:
En este capítulo Santiago nos entrega la tercera característica: “Sabe controlar su lengua” I. Poder Para Dirigir: El Freno y El Timón, vv. 1-4 “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. (2) Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. (3) He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. (4) Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere”. Tal parece que muchos querían enseñar y ser lideres espirituales, por lo que Santiago les dice en el verso 1a Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, tal vez ellos ni siquiera habían visto la tremenda responsabilidad que tal oficio demandaba. Santiago les recuerda que nosotros todos muchas veces somos ofensores, y el que no ofenda en palabra, dice Santiago, éste es varón perfecto, es decir, este es un cristiano maduro espiritualmente. Mateo 5:8 “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Al referirse Santiago al freno y al timón, él presentó dos cosas que aunque pequeñas, al igual que la lengua, tienen gran poder. Pero tanto el freno como el timón deben luchar y vencer fuerzas contrarias. El freno, en la boca de los caballos a de luchar contra la fuerza del corcel, y el timón de una nave a de luchar contra la fuerza de los vientos impetuosos y contrarios. Así también la lengua a de luchar contra una gran fuerza contraria, y esa fuerza es la vieja naturaleza en nosotros. Gálatas 5:17 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”. El freno y el timón tienen el poder de dirigir positivamente, así la lengua es como un freno y un timón, tiene poder para dirigir (si se utiliza correctamente) pero también tiene poder para destruir. II. Poder Para Destruir: El Fuego y El Veneno, vv. 5-8 Aunque pequeña, la influencia de la lengua abarca prácticamente todos los aspectos de la vida del ser humano, tanto para bien como para mal, según se nota en los ejemplos que Santiago da. Hay grande importancia en lo que los descuidados tienen por cosa “pequeña” pero es como “un mundo”, “rueda de la creación (ciclo de la vida)”, esto ilustra cómo las grandes palabras de la pequeña lengua producen grande desgracia.. El fuego quema y daña; también la lengua (nuestras palabras) pueden quemar y dañar a una persona o personas. La lengua puede destrozar corazones y arruinar vidas. La lengua, ese un mundo de iniquidad, es un fuego. La lengua es el miembro que contamina (como el fuego ensucia con el humo). La pregunta que nos podemos hacer es ¿Cómo responder ante una persona airada?....... la respuesta la obtenemos en la misma Palabra de Dios, veamos Proverbios 15:1 “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor”, es decir la respuesta suave, la respuesta conciliadora, apaciguará la ira, pero la palabra áspera, la respuesta iracunda solamente hará aumentar el enojo. Una buena causa será mejor alegada con mansedumbre que con pasión. Nada incita más la ira que las palabras injuriosas. III. Poder Para Deleitar: La Fuente y El Fruto, vv. 9-12 La fuente nos entrega el agua fresca que necesitamos para vivir, y nuestra mejor fuente para una vida espiritual plena es la Palabra de Dios, donde hemos de encontrar la sabiduría, Pro 18:4 “Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría”; Pro 10:11 “Manantial de vida es la boca del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos”; Pro 13:14 “La ley del sabio es manantial de vida Para apartarse de los lazos de la muerte”. La lengua, es la mejor y la peor de las cosas. El hombre sopla del mismo aliento caliente y frío. “La vida y la muerte están en el poder de la lengua” Sal 62:4 “Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón”. Santiago al decir, Hermanos míos, esto no debe ser así, está haciendo un llamado a la conciencia de la hermandad en Cristo, es una exhortación apacible, que deja que se entienda que tal conducta merece la más severa reprobación. Por supuesto que el problema principal no sólo es la lengua, sino el corazón, Mateo 15:18 “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;(E) y esto contamina al hombre”; Pro 4:23-24 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. (24) Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios”. IV. Donde Obtener Sabiduría, vv. 13-18 No hay duda que se necesita sabiduría para usar correctamente el conocimiento. La verdadera sabiduría viene de lo alto, pero la falsa sabiduría es de abajo; es decir, existe la sabiduría celestial la cual proviene de Dios; y la sabiduría humana,¿Cuál es el origen de la sabiduría humana?, Santiago 3.15 nos da la respuesta, “porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica”. Efesios nos menciona tres enemigos del cristiano, Efe 2:1-3 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. Enemigos mencionados por Efesios ligados a la sabiduría humana que menciona Santiago, tenemos: Enemigo Sabiduría El Mundo = Terrenal La Carne = Animal El Diablo = Diabólica La sabiduría del hombre es locura para Dios, 1Co 1:20 “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?”. La sabiduría de Dios es locura para el hombre, 1Co 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. Santiago nos muestra como se evidencia la falsa sabiduría, la “sabiduría humana”. Él dice: Hay celos, contención (esto quiere decir, contienda, disputa, ver Filipenses 2:3), hay engaño, Santiago.3:14 “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad”. Celos amargos, es más bien rivalidad que produce unos celos incontrolables y amargura en el corazón. Contención, pleitos por la rivalidad, y aunque están en el corazón, es de ahí donde manan las palabras y obras, como de una fuente brota el agua. Santiago, ahora nos muestra y es un alivio poder considerar las evidencias de la sabiduría espiritual, en ella encontramos:
Todo esto señalado por Santiago en el verso 17, “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. La sabiduría del mundo produce solamente problemas, 2Co 12:20 “Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes”. La sabiduría de Dios produce bendición, Pro 3:13 “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia”.
Dios les bendiga Ricardo Ulloa V. Pastor
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