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Iglesia Bautista Victoria |
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Capitulo 4
Introducción En este capítulo y en especial los primeros 12 versículos, Santiago trata un tema muy importante como son las guerras, y declara que hay tres clases en nuestras vidas y además nos muestra como terminar con ellas. I. Guerra entre creyentes, vv. 1,11-12 “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? (11) Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. (12) Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?”. Nos podemos preguntar ¿Existen guerras entre creyentes? …………….. Lamentablemente, si, y la Palabra de Dios nos exhorta en Salmo 133:1 “! Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!”. Ciertamente debemos vivir en paz y armonía. Santiago menciona varios tipos de conflictos entre los hijos de Dios:
Veamos que nos dice Mateo 7:1-5 “No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5! Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Podemos ver en estos versículos varias enseñanzas, como por ejemplo que aquí se condena una actitud de crítica y de creerse perfecto. El hipócrita critica la más leve falta (la paja) de su hermano mientras que “ignora” el grave problema (la viga) de su propia vida. Nosotros no estamos puestos por jueces, pero muchas veces hacemos las veces de jueces y conforme con eso emitimos sentencia que por general en condenatoria, ¡Cuidado con esto! Si es necesario aclarar que nosotros como pastores debemos muchas veces analizar ciertas situaciones y especialmente actitudes de algunos hermanos y hermanas, pero nunca hemos de condenar. II. Guerras internas, vv. 1-3 “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Una guerra en el corazón de un hermano puede causar conflictos en la Iglesia. Recordemos que la esencia del pecado es el egoísmo y el orgullo. Con frecuencias se disfrazan las reyertas religiosas bajo el velo de “espiritualidad”, de esta manera muchas veces somos como Aarón y su hermana María que se quejaron contra la esposa de Moisés, cuando en realidad el verdadero problema de ellos era su envidia del liderazgo y autoridad de Moisés (Números 12). Los deseos egoístas son muy peligrosos pues llevan a acciones incorrectas. Santiago dice: Codicias, matáis, ardéis de envidia, combatís, lucháis. Ellos tenían serios problemas de lucha interior que no habían resuelto y se manifestaba en la iglesia. También Santiago les muestra sus erróneas oraciones, y les dice: Pedís y no recibís porque pedís mal, cuando dice mal se refiere a actuar por malos motivos y deseos para obtener gratificación individual. Los incrédulos buscan cosas para sus propios deleites y no la honra y gloria de Dios. La persona que tiene una lucha interior, no puede ser feliz, se queja de Dios, siempre envidia algo, todo le parece mal, cuando el real problema está en su corazón. III. Guerra contra Dios, vv. 4-10 (leer) En estos versículos hay diez verbos en forma imperativa (someteos, resistid, v. 7; acercaos, limpiad, purificad, v. 8; afligíos, lamentad, llorad, que…se torne, v. 9; humillaos, v. 10). El primero y el último mandato son claves: “someterse” indica ponerse bajo la autoridad del Dios, y “humillarse” es ceder la voluntad a El. Estos imperativos piden una respuesta inmediata. La causa principal de toda guerra, ya sea interna o externa, Es La Rebeldía Contra Dios. Recordemos que los tres enemigos que quieren alejarnos de Dios son: La carne, el Mundo y El Diablo, entonces si les conocemos, la pregunta que debemos hacernos es ¿Cómo vencerles?........ Santiago nos da tres reglas a seguir si queremos vencer y disfrutar de paz en vez de guerra.
Si seguimos estas tres reglas, Dios se acercará a nosotros, nos limpiará, nos perdonará y nuestras guerras, nuestros conflictos internos y externos han de cesar Los últimos versículos de este capitulo cuatro, nos hablan de no blasonarnos por el día de mañana, Mateo 6:34 “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.
Santiago hace notar, con respecto a la voluntad de Dios, algunas actitudes de nosotros los hijos de Dios:
1º Conocer su voluntad, Hechos 22:14 “Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca”. 2º Comprobar su voluntad, Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. 3º Hacer la voluntad de Dios de todo corazón, Efesios 6:6 “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios”;
¿Qué beneficios tiene hacer la voluntad de Dios?
Hermanos y hermanas, el hijo de Dios que conoce, ama y obedece la voluntad de Dios, disfrutará de las bendiciones de Dios, Salmo 40:8 “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón”. Dios les bendiga
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