Iglesia Bautista Victoria

 

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              Estudio A Los Hechos                                                                

  

   

Hechos 4  Lealtad a Dios

 Tema: La lealtad del creyente debe ser finalmente a Dios.

 Objetivos:

  1. Darse cuenta de que surgirán dificultades cuando servimos al Señor.

  2. Buscar la manera de estar preparado para  presentar defensa cuando te pidan razón de tu fe.

  3. Aprender a alabara Dios incluso en las circunstancias difíciles.

  4. Saber que hacer cuando la ley de los hombres contradice a la ley de Dios.

 Versículo para memorizar, Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

 I El Arresto De Los Apóstoles (Hechos 4:1-4)

 A. Los líderes del Templo, vv. 1,2 “Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, 2 resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos”.

Los sacerdotes eran los líderes del pensamiento religioso. Ellos ofrecían los sacrificios de animales que era una parte de la adoración en el Templo. Puesto que la religión era el centro de la vida judía, los sacerdotes ejercían gran influencia sobre la nación. El jefe de la guardia del Templo era el hombre encargado de administrar el Templo. Era un oficial de alto rango. De hecho de que él estaba involucrado en el arresto, indica la seriedad del asunto que confrontaban Pedro y Juan.

Los saduceos eran un partido sacerdotal que formaba la aristocracia gobernante. Habían surgido durante el periodo ínter testamentario. El Sumo Sacerdote era el líder máximo y toda su familia pertenecía a esta secta exclusiva. Los saduceos mantenían su posición y transigirse con el gobierno romano. A los saduceos se les conoce más por lo que negaban que por lo que creían. Eran los religiosos liberales de su tiempo, eran materialistas y racionalistas. Negaban la existencia de lo sobrenatural, Hechos 23:8 “Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas”. Jesús les respondió, Mateo 22:23-33 “Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, 24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. 26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 27 Y después de todos murió también la mujer. 28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron? 29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. 30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. 31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. 33 Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina”. Esta verdad acerca de la resurrección era el motivo principal por la cual los saduceos adiaban a la iglesia, (ver Hechos 4:2).

 B. El evangelio llega a miles de personas, vv. 3-4 “Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil”.  

La predicación de los apóstoles no fue vana y muchos de los que oyeron la Palabra es día, creyeron, y el número de los varones era cinco mil; esto implica que el número total era de unos veinticinco mil.

 II El Anuncio ante el Sanedrín (Hechos 4:5-12)

Al día siguiente, el Sanedrín (los 70 miembros del cuerpo gobernante de los judíos), se reunió para juzgarlos:

Los oficiales, vv. 5-6 “Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, (6) y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes”. Los gobernantes, eran representantes de las veinticuatro clases sacerdotales y era saduceos Los ancianos, eran los jefes de las familias y tribus del pueblo, respetados por su edad y posición.

Los escribas, eran hombres que hacían copias de las Escrituras, y se les tenía como expertos en la interpretación de la ley. Ellos pertenecían a los fariseos. Los saduceos y fariseos servían juntos en el Sanedrín, pero sus doctrinas y prácticas eran opuestas, a menos que tuvieran un enemigo común.

Anás, este era un ex sumo sacerdote que retenía su titulo.

Caifás, él era el sumo sacerdote vigente nombrado por los romanos.

Juan, parece que fue hijo de Anás, quien llegó a ser sumo sacerdote después de Caifás.

Alejandro, miembro desconocido de la familia de los sumos sacerdotes.  

  1. la pregunta, v. 7 y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?”. El concilio (Sanedrín) se reunía en forma de semicírculo y el acusado era puesto en medio. En Hechos, esta es la primera de cuatro veces que los discípulos de Jesús comparecen ante el Sanedrín (5:27; 6:12; 22:30). Con esta pregunta, ellos reconocían la realidad del milagro, el cual más tarde ellos se confiesan incapaces de negar (v. 16 leer)
  2. La proclamación, vv. 8-12 “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: (9) Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, (10) sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. (11) Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. (12) Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Pedro lleno del Espíritu Santo (v.8), la promesa de Jesús en Mateo 10:16-20; 1 Pedro 3:15. El hombre fue sanado por el poder de Jesucristo, vv. 9-10, esta es la tercera vez que Pedro encara a los judíos acerca de la muerte y crucifixión del Señor; y que Dios lo había resucitado. ¡Como deben haberse estremecido los saduceos ante tal pensamiento! Cristo era la Piedra, que ellos los constructores habían desechado, Sal 118:22 “La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo”. Cristo mismo se había aplicado este pasaje, Mar 12:10 “¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo?”. Ellos, los gobernantes estaban alejando al pueblo del Dios verdadero. Cristo es la piedra fundamental del plan de salvación de Dios. En el versículo 12 Pedro hace un claro llamamiento de salvación, Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

 III La advertencia del sanedrín, (Hechos 4:13-22)

  1. El Asombro de los gobernantes, v. 13 “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
  2. La prueba, el hombre sanado, vv. 14-16 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. (15) Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, (16) diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.
  3. Las amenazas a los apóstoles, vv. 17-18 “Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. (18) Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús”.
  4. La respuesta de los apóstoles, vv. 19-20 “Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; (20) porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
  5. La liberación de los apóstoles, vv. 21-22 Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, (22) ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años”.

 IV La alabanza de los creyentes, (Hechos 4:23-31)

  1. El informe, vv. 23-30 (leer)
  2. El resultado, v. 31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

 

                 Dios les bendiga

 

Iglesia Bautista Victoria Pastor Aldo Asto

 Hechos capítulo 4, Lealtad a Dios

  

             Hechos Capítulo 4:32 al 5:11  “El regalo que no fue sincero”

  

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